Editorial Escuela
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SE ROBA PERO SE "HACE OBRA"

Cuando los personajes de la más dudosa calidad moral toman las riendas de otras personas, que conscientemente muestran su aquiescencia, debería asaltarnos profundos temores.

Cuando para un gran porcentaje de la población los aspectos morales y axiológicos en general casi no representan nada, al punto tal de estar dispuestos a intercambiar sus valores por productos materiales haciendo uso de procesos públicos, el asunto se torna más que crítico.

Hoy, mediante costosos procedimientos legales, se pueden realizar masivas transacciones en donde es posible que personas estén dispuestas a intercambiar sus principios por obras materiales. En otras palabras, el sistema político está permitiendo alterar fácilmente las convicciones personales; para algunos es posible trastocar gran parte de su mundo  interno si el dinero o la oferta que se les proponga resultan suficientemente atractivas. En el Perú de hoy es posible comprar conciencias.

Muchas imágenes han corrido de por medio y muchos símbolos emblemáticos han rodado por los suelos. Parecerá banal señalar ejemplos sencillos, pero si reparamos en lo que puede significar, tal vez puedan denunciar aspectos muy profundos.

Hace unos años una canción popular decía “con cinco lucas me compro un diputado …”, lamentablemente, en la actualidad la corrupción política sigue campeando al punto tal que se habla que es posible que en este período el país haya exhibido el componente de congresistas más vergonzoso de su historia. Aunque es cierto que no han estado solos, pues los han acompañado regularmente escándalos proporcionados por los propios Ministros de Estado. A estas alturas, ya la ciudadanía sabe que cuando se crea una “comisión investigadora” en el Congreso, no hay que esperar nada de ella. Pero ¿se repara acaso en qué tipo de mensajes e imágenes se están creando desde las máximas instancias del Estado?, examínense los apelativos que sirven para señalar a algunos congresistas: “mata perro”, “come pollo”, “lava pies”, “tramposo”, “roba luz” etc., etc., o las imágenes que proporcionan ex ministros envueltos en los más oprobiosos de los escándalos.  

Una de las imágenes más execrables de nuestra historia –qué duda cabe-, lo aporta el tristemente célebre asesor presidencial de Fujimori, Vladimiro Montesinos, cuando aparece en videos comprando todo tipo de personajes públicos. Pero, lejos de lo que se  pensó entonces que la sociedad peruana reaccionaría condenando todo acto de corrupción pública, al poco tiempo las conciencias se relajaron y permitieron, y hasta avalaron, a algunos personajes de dudosa calidad moral a cambio de “que haga obra”. Hoy, muchos políticos y personas, señalados por sus vinculaciones con la corrupción, han resucitado y están listos para asaltar nuevamente al Estado, aprovechando las próximas justas electorales, hasta se puede llegar a decir sobre el particular que Montesinos ha creado escuela y dictado cátedra!.

Por eso no debe extrañarnos que este tema se traslade a los más diversos aspectos de la vida cotidiana. Cuando abrimos el periódico y nos enteramos que las obras del Metropolitano cuestan muchísimo más de lo previsto y el alcalde dice que eso es sólo un ataque político. Cuando, frente a las cámaras de televisión y una nube de reporteros, se “pierden” documentos y se alteran archivos electrónicos.

 

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