Editorial Escuela
equedena@escuela.org.pe

SE ROBA PERO SE "HACE OBRA"

El denominado “transfugismo” político, que no significa otra cosa que traicionar la voluntad popular que elige a un representante de una lista de un partido político y éste, apelando a intereses exclusivamente personales, negocia públicamente su cambio de agrupación política, se ha convertido en una modalidad ya no tolerada sino completamente aceptada.

Pese al nuevo código de tránsito, los taxistas y “microbuseros” siguen atropellando derechos y personas con la mayor impunidad, estando la coima aún lejos de ser extirpada en la relación policial. Pero, hasta cuando nos enteramos que un jugador referente -como se les llama-, pasa de un equipo de futbol al otro que es el adversario eterno, a cambio de dinero ¿cuál es el mensaje que se transmite a los niños y jóvenes?, para continuar con casos deportivos, cuando un jugador comprometido en un crimen y que actúa con libertad condicional, se convierte en el capitán del equipo, es decir, en su representante ¿cuál es el mensaje que va a su comunidad? (al escribir estas  notas este señor es encarcelado por presuntamente herir a un menor con arma de fuego!). ¿Es que acaso la moralidad no es un tema elemental para la convivencia humana, que debe permear sus diferentes dimensiones y, a la vez, constituir un factor fundamental para el mantenimiento del propio sistema democrático?





Uno de los peligros en la política peruana es que quienes sólo se sirven de los aspectos formales de la democracia para satisfacer sus propios intereses construyan, en la práctica, un mercado de compra y venta de conciencias por productos materiales.

Hace unos días se deslizó en los medios de comunicación la idea que hay gente que acepta situaciones como la que señala la frase “se roba pero se hace obra”, y no se trata de pocas personas.

Estando en los inicios de las campañas electorales, consideramos muy necesario que exista una debida defensa de los valores y de los principios auténticos de la democracia. Ofrecer a los candidatos como mercancía a comprar por parte de los electores, transformando el voto en moneda ya es sumamente cuestionable, pero que ello, además, conlleve a la venta de la propia conciencia es más que aterrador. Ni el propio demonio pensó encontrar tantos aliados políticos en la tierra, ni tampoco tantos Faustos.



Página 2 de 2

......Anterior